Voluntariado Express Barcelona 17/18

Voluntariado Express Barcelona 17/18

Buenos días, gracias a todos por la experiencia de ayer. Nos costó muy poco hacer  sonreir a un buen puñado de personas.” – Eduardo

Buenos días, ayer para mi fue una noche preciosa, gracias por ofrecernos la oportunidad de colaborar en acciones que remueven el alma. - Cristina

Gracias a todos! Y por darnos la oportunidad! Si otro día necesitáis gente contar conmigo! Fue una gran experiencia, sobretodo verles felices y que te expliquen su historia” – Valeria

Esto es lo que resume la noche que vivimos en Barcelona el viernes. Son los agradecimientos de los voluntarios que pudieron participar en el VX 17/18 en Barcelona. Sin duda una noche mágica, donde lo extraño es que los agradecidos acaban siendo los propios voluntarios. Curioso cuando gracias a ellos esto es posible. Cuando son ellos los que están ayudando a esas personas que no tienen los recursos suficientes para dormir bajo un techo digno.

La experiencia este año, desde mi punto de visto como organizador, ha sido mucho más enriquecedora. Para empezar porque la responsabilidad de que todo saliera bien en Barcelona recaí­a en mi. Y la gran tensión por un lado de difundir el mensaje a la máxima cantidad de gente posible, y por otro lado, conseguir el número suficiente de gente para realizar correctamente el VX.

El proceso ha sido parecido al de otras ciudades, sobre las 19h nos dirigimos al Decathlon a por las cajas que nos tenían perfectamente preparadas. Primer y prácticamente único contratiempo, en un coche solo no cabía todo! Así que tuvimos que dar un par de viajes, pero tuvimos una gran colaboración del personal de la tienda.

A las 20h de la tarde ya estábamos en el local habilitado, todos los voluntarios que nos encargábamos de preparar y repartir los kits de ropa. La verdad que el desembalaje, organización y montaje de las bolsas con las diferentes piezas de ropa fue bastante rápido. Nos dividimos en dos grupos, y con bastante coordinación montamos los kits rápidamente. Tanto que así, para las 21h ya estaban organizadas las zonas de reparto y los equipos sabían que barrios de la ciudad tení­an que atender. Principalmente nos dividimos porque unos conocí­an más unos barrios que otros. Así que para las 21.15h prácticamente ya estábamos en marcha.

Cada equipo por su lado, pero coordinados entre nosotros, í­bamos atendiendo a distintas personas en los diferentes barrios. Empezamos con un chico que apenas hablaba español, con un perro bastante “fiera”, pero que se tranquilizó olisqueando cuando empezamos a mostrarle a su dueño los elementos del kit, agradeciéndolo con una enorme sonrisa. Igualmente nos indicó que tenía un compañero que había salido a buscar algo de comida, así­ que le dejamos un segundo kit para este.

Proseguimos con nuestra ruta a lo largo de Plaza Catalunya, básicamente estamos hablando del punto inicial de la milla de oro de Barcelona, y aquí paramos un rato porque encontramos varios sin hogar con necesidad de abrigo. Encontramos la negativa de uno de ellos, que no aceptaba que le diéramos nada, e intentamos convencerle que si no lo usaba, lo podía dar a algún amigo que tuviera esa necesidad, pero tampoco aceptó. Por tanto, no quisimos seguir insistiendo, y nos marchamos con la negativa. Fue el único que no quiso esta ayuda, pero por experiencia me consta que hay personas que se sienten dañadas en su orgullo aceptando esta situación.

Seguimos el camino, y encontramos a Fernando y Miguel. El primero de ellos especialmente afectado y emocionado cuando nos vio entrar en el cajero con dos bolsas para abrigarle con algo de ropa, sobre todo teniendo en cuenta que solo disponía de un cartón en el que poder descansar. Sin duda, su agradecimiento nos llegó hondo, pues estaba tan agradecido que apenas podía articular palabra más allá de un “gracias”. No quisimos molestarle mucho, así que lo dejamos descansar y nos marchamos de allí con ese nudo en la garganta que te limita a hacer cualquier comentario.

Avanzando con nuestro mapa, nos dirigimos a la zona de Sant Antoni. Zona de moda actualmente en Barcelona, lleno de bares y ocio nocturno. Allí encontramos a Sergei, señor ruso que llevaba 6 años en la calle. Lo de 6 años es lo que intuimos que decía, porque de español no sabía casi nada. Pero sin duda agradeció el detalle con mil gracias. Y a pocos metros encontramos a Jesús, todo un personaje. Jesús es la tí­pica persona que sin conocerlo sabes que es un gran tipo, a pesar de su corta estatura. Nos sorprendió la organización que tenía dentro de su espacio. Con velas, estampas de dios y libros. Jesús es un fanático de los libros (a pesar que nos reconoció que siempre había sido analfabeto), de las conspiraciones papales e historias sobre la segunda guerra mundial. Podíamos haber estado allí toda la noche, pero habí­a que continuar. Nos despedimos de Jesús con un fuerte abrazo, sentido y sincero deseándole la mayor de las suertes.

Y nos metimos en el Raval, barrio que tras un notable declive en el pasado, actualmente está consiguiendo un gran lavado de cara. Aquí encontramos un mayor grupo de personas, y prácticamente repartimos la gran parte de kits. Nos llamó la atención de Elio, un chico de Cabo Verde que se le veía radiante, con una enorme voluntad de encontrar trabajo, y preocupado por la situación que estaba viviendo tras haber perdido su permiso de trabajo recientemente. Con este grupo estuvimos bastante tiempo contando batallas de sus épocas pasadas en la ciudad, sus orígenes, sus errores con las drogas, sus familias y sus ganas de encontrar un trabajo decente que les permita salir de esa situación.

Cada persona es una historia que podría destacar, pero este post se haría interminable. Cerramos la noche sobre la 1.30h de la mañana, con una sensación de satisfacción mezclado con el cansancio acumulado de todo el día.

Me gustaría destacar un aspecto de la mayoría de las personas sin hogar según lo vivido: A pesar de que les estás ofreciendo ropa abrigo que le puede ser útil, si ya tienen algo que les sirve, prefieren que se los demos a otras personas. No aceptan prendas si ya tienen una que les vale. Me gustaría saber cuantas personas con un hogar decente y sin necesidades rechaza algo porque ya tiene lo mismo… creo que aquí la lección de SOLIDARIDAD nos la enseñan ellos, y me parece que deberíamos aprender de esto.

La realidad es que es una pena que solo dispongan de un solo día al año para recibir este tipo de ayuda, pero al menos hay que estar satisfechos del gran trabajo que hay detrás de este proyecto, que se hace sin ningún interés económico y contando con la enorme voluntad de ayudar de todos. Agradecer especialmente a Miguel y todos sus compañeros encargados del VX, porque son la pieza fundamental para que todo funcione. El año que viene más y mejor.

Un abrazo,

Manuel Barba

 

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